Siempre pillo el metro, es mi manera de viajar; barata, rápida y limpia. Soy un individuo muy ecológico. Aquel día tenía un presentimiento, algo en el estómago, algo que me decía, hoy no va a ser un buen día.
Cogí el metro y cuando miraba por la ventana de mi vagón agarrado como una lapa a la barandilla y aplastado por la cantidad de gente que se encontraba como yo en el metro, decidí mirar por la ventanilla para evadirme, dentro de lo mposible. Derrepente uno de los coches del metro explotó y nos descarrilamos, y todo quedó oscuro, yo estaba consciente y la gente gritaba, Hay que mantener la calma pensé. Todo estaba oscuro y llenos de humo. Me puso el jersey de algodón a modo de mascarilla. Ya no recuerdo más.
Con el tiempo he vuelto a montarme en uno de ellos. Todavía no entiendo porque los asesinos se ceban con nosotros, los civiles; no es nuestra guerra, ni la de nadie. Aquel día fue triste, no sólo para los londinenses , sino para todos los ciudadanos del mundo. Realmente estamos a merced de unos locos.
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