Nunca antes había tenido que cubrir una noticia de tal calibre, cuando llegamos mi compañero y yo a la estación de atocha, aquello parecía el caos. Los bomberos, los del samur y algunos de los supervivientes, sólo los que podían ayudar, retiraban los pasajeros mas desgraciados de entre aquellos hierros del vagón y los depositaban en la calle, la cual se encontraba llena de heridos. Los cadáveres, por desgracia, todavía seguían dentro del tren.
No es fácil cubrir una noticia para televisión en tales condiciones, las imágenes muestran demasiado y pueden herir la sensibilidad del espectador, pero el mundo debe conocer lo que ahí a pasado. Nos dieron ordenes desde la televisión en cinco segundos entrábamos en directo.